El Quesos El Pastor firmó este sábado su primera victoria en la Liga superando no sólo todos los problemas que ha sufrido con el coronavirus hasta el momento, sino también las dudas que había sembrado en el primer partido contra Campus Promete. El Zamarat casi siempre llevó la iniciativa en el marcador, y supo salir airoso de las acometidas que su rival realizaba cada vez que se acercaba en el marcador.

Esta victoria supone un importante avance en una Liga que se complica a partir de ahora con rivales muy difíciles en las próximas jornadas.

Cáceres comprobó pronto que este Quesos El Pastor no iba a ser el blandito Araski que cayó estrepitosamente en la capital extremeña en la primera jornada. Las zamoranas salieron muy centradas defendiendo en zona y sin ninguna duda en ataque. Posesiones muy cortas, versatilidad en la elección del tiro, todo coordinado por Valeria Berezhynska que mandaba dentro de la zona como hacía tiempo que no veíamos en el Zamarat (habría que remontarse a la mejor Bernice Mosby para encontrar una pívot con tanto oficio). Enfrente, el Cáceres dependía en exceso de la griega Aydin que no siempre encontraba el pase adecuado ante la intensa presión defensiva naranja.

El Quesos El Pastor tomó la iniciativa en el marcador aunque Cáceres remontaba para igualar a 9 en el minuto 7, pero el ataque zamorano seguía fluyendo y un triple de Quirante puso el 16-11 al que respondió Aydín con otra canasta de tres puntos para cerrar el primer cuarto con 16-14.

Las extremeñas se vinieron algo abajo al comienzo del segundo parcial y permitieron que su rival se escapase a 25-17 primero y poco después a 28-19, tras un triple de Salas. Pero el equipo de Jacinto Carbajal volvió a reaccionar y arañando punto a punto y canasta a canasta en los últimos instantes antes del descanso logró equilibrar de nuevo la contienda con 28-27.

El partido siguió equilibrado pero el Zamarat ofrecía garantías de que la cosa podía salir bien. Cáceres no encontraba la forma de atacar con garantías la defensa zonal zamorana. El juego se ensució bastante con dos equipos atascados sin ver aro durante dos minutos, pero el Zamarat volvió a salir fortalecido del atasque y, con dos pívots en la cancha, comenzó a destacarse de nuevo en el marcador (40-36) en el minuto 29 con una canasta de Romina Rodríguez.

Pero las zamoranas comenzaron a acusar el enorme esfuerzo que habían realizado hasta entonces y su cabeza comenzó a fallas a medida que fallaban sus fuerzas. Y Cáceres aprovechó el desgaste zamorano para no sólo igualar a 41 sino para también tomar la delantera con dos puntos más fruto de una técnica señalada al entrenador Angel Fernández.

Así entró el partido en el último cuarto, con todo abierto, pero con ciertas dudas sobre la capacidad del Quesos El Pastor para recuperar definitivamente la ventaja en el marcador.

De momento, Okonkwo firmó el empate a 43 y poco después ponía el 45-43. Había sido más fácil de lo esperado volver a tomar la delantera y ahora el equipo que parecía más “tocado” era el extremeño.

Quirante recibía una antideportiva que le permitió anotar un tiro libre y tras la posesión, Montoliú ponía el 48-43. Okonkwo remataba un largo ataque zamorano (50-43) y Jacinto Carbajal tenía que parar el partido para reorganizar al AlQazeres. Y lo que consiguió el técnico extremeño fue que el partido se desquiciase de nuevo, y el Zamarat salía de nuevo beneficiado del correcalles con un 2+1 de Okonkwo que establecía una ventaja zamorana de diez puntos, la mayor de todo el encuentro.

Carbajal volvió a buscar soluciones con otro tiempo muerto, y el partido siguió muy atascado, muy tenso aunque el tiempo corría a favor de las zamoranas. Cáceres no encontraba el tiro exterior, dada su clara inferioridad ayer bajo los tableros. Y quien sí encontró el triple definitivo fue Marta Montoliú que puso el 57-48 y a continuación Lizarazu (60-50) con solo dos minutos por delante. La base madrileña volvió a acertar con una bomba en penetración y el partido se acabó pese a que Carbajal pidió un nuevo tiempo muerto a la desesperada con 1´18 por delante que ya no sirvió para nada.