Hay decisiones que no sorprenden. Y no lo hacen porque el trabajo previo habla por sí solo. La continuidad de Raúl Pérez “Rula” al frente del Recoletas Zamora no es una noticia: es la consecuencia natural de un proyecto bien construido.
Lo que comenzó como una apuesta valiente —un equipo joven, con muchas caras nuevas y casi desconocido para la categoría— se ha convertido, con el paso de los meses, en una realidad competitiva. Un equipo reconocible, con identidad, capaz de competir en cualquier pista y, sobre todo, con alma.
Rula ha logrado algo que no siempre se ve en el baloncesto: hacer crecer a sus jugadoras mientras construía un bloque sólido. Ha dado confianza, ha ordenado el juego y ha conseguido que el equipo crea. Y cuando un equipo cree, todo cambia.
Hoy, Zamarat no solo compite. Zamarat es equipo de play off.
Detrás de ese salto hay horas, decisiones, ajustes… y una idea clara de lo que se quería ser. Defensa, compromiso, carácter y un grupo que ha sabido dar un paso adelante cuando la temporada lo exigía.
La renovación, por tanto, no es un punto y aparte. Es un punto y seguido.
La confirmación de que el camino elegido es el correcto.
Felicidades, Rula.
Recoletas Zamora lo tiene claro.
